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Taliana Vargas es la reina de la filantropía

La exvirreina universal de la belleza Taliana Vargas es un ícono de la moda y se vale de su buen gusto y conocimiento en el tema para conseguir recursos para su Fundación Casa en el Árbol. A finales de noviembre lanzará con Mercedes Salazar una colección de joyas y accesorios inspirados en los pájaros porque Colombia es el país con mayor diversidad de aves del mundo.

Hace un año estas dos artistas se sentaron a pensar en los diseños y buscaron un grupo de artesanas del Chocó para que tejieran las carteras en paja. “Es una colección llena de color y vida que representa lo que es la fundación. La bautizamos ‘Mil pájaros en el aire’ que significa todas esas oportunidades que llegan al árbol de la vida a cargarlo de positivismo”, cuenta Taliana. Las piezas se pueden conseguir en las tiendas de Mercedes o en su página de internet, www.mercedessalazar.com, en las que también se venderán internacionalmente. El dinero lo invertirán en el programa Juegos Cognitivos que tiene la fundación con el que buscan beneficiar a 6.500 jóvenes, entre 5 y 18 años, de Ciudad Equidad, en Santa Marta.

La bella samaria causa revuelo donde llega pero los habitantes de esta comunidad de Santa Marta están tan acostumbrados a verla que ya no hacen alboroto. “Me dicen ajá seño”, cuenta, entre risas. Allí deja de ser la famosa actriz y se transforma en el hada madrina de cientos de mujeres y niños que buscan oportunidades de vida diferentes.

Ella se sienta a oír sus historias y se olvida del tiempo. Una de las que más le ha impactado es la de Celmira, una mujer que cuando llegó a la fundación era agresiva, introvertida y no salía de su casa. “No había terminado la primaria y era demasiado insegura, además estaba siendo abusada física y psicológicamente por su marido”. Empezaron un trabajo con psicólogos y ella les contó que su sueño era tener un salón de belleza. En Casa en el Árbol le ayudaron a validar su bachillerato y la inscribieron en el programa Belleza por un Futuro. Como no tenía dinero para el pasaje de bus, se iba en bicicleta a los talleres que quedaban a una distancia de dos horas y media. Con su perseverancia se convirtió en la mejor de la clase y hoy tiene un pequeño salón de belleza en su casa y genera ingresos para su familia.

Y así como el de Celmira hay cientos de casos que le demuestran a Taliana que los esfuerzos que hace por ayudar a esta población valen la pena. “A nosotros nos cuesta mucho conseguir cada donación, no todo es color de rosa como algunos creen. Realmente son más los días frustrantes que los de gloria, pero cuando uno comparte con ellos y ve la transformación, encuentra el sentido de hacerlo”.

Taliana, quien siempre empieza su día con una oración, cuenta conmovida que la fundación cambió su manera de ver la vida y sus prioridades. “Ahora me la paso sentada frente a un escritorio, cosa que nunca pensé que iba a hacer porque yo soy artista y no hay nada que ame más que estar en un set de grabación”. Por ahora está medio alejada de las cámaras, aunque no las abandona del todo: está grabando un programa internacional del que no puede hablar porque viola la confidencialidad. Aclara que no es una novela porque eso requiere de mucho tiempo y no puede por su trabajo en Casa en el Árbol y por su matrimonio.

La exreina se casó hace año y tres meses con el empresario caleño Alejandro Éder, con quien comparte su vocación social. Él fue director de la Agencia Colombiana para la Reintegración y hoy lidera la Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico. “Es mi mentor, en un año creó una fundación millonaria, con unos proyectos gigantescos y con una junta directiva que se me hace agua la boca. Lo admiro porque trabaja día y noche por una mejor Colombia, pone su inteligencia, posición y credibilidad a favor de cambios grandes. Esta es nuestra fuerza interior”, dice Taliana, quien se siente bendecida por encontrar un compañero tan afín a su proyecto de vida. Cuenta que antes de pensar en tener hijos quiere disfrutar más momentos con su pareja.

Pero el trabajo filantrópico de la exreina no se queda solo en su fundación. También apoya a la diseñadora Johanna Ortiz, socia de Adriana Arboleda, quien es cuñada de Alejandro Éder, en los proyectos sociales de su empresa. “Hace poco nos fuimos a un corregimiento del Cauca a buscar costureras para educarlas en alta costura. Johanna y Adriana son como esas amigas que uno dice qué haría en mi vida sin ellas”. Su relación es tan especial que hasta le adecuaron un espacio en su empresa en Cali para que trabaje en sus proyectos sociales en los que pone de moda la solidaridad.

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